1. Universidad de la calle

 

Objetivo: Contribuir a la articulación del tejido social.

Estrategia

-Creación y fortalecimiento de redes sociales; articulación de plataformas de paz urbana, y democratización de sistemas de información.

 

Desde hace 21 años la propuesta nace de generar un eficiente acompañamiento comunitario con el fin de prevenir el daño social en la niñez y juventud de áreas marginales de Guatemala, enmarcándose específicamente en la prevención de los fenómenos de drogas y violencia juvenil.

 

Grupo Ceiba nació en 1989, en la colonia El Limón zona 18 por iniciativa del sacerdote Pedro Nota, párroco de la parroquia Cristo Nuestra Paz, que luego de un diagnóstico cultural- antropológico realizado por Grupo Abel de Turín Italia, se detectan cuatro ciclos que fueron dando la idea de cómo responder a través de un proyecto a los mismos:

 

1.Ciclo de la alienación.

2.Ciclo de la frustración.

3.Ciclo de la desconfianza.

4.Ciclo de Violencia.

 

De estos cuatro ciclos el más evidente era el de la violencia especialmente juvenil, por lo que inicia con el Programa de Calle o Universidad de la Calle como se llama actualmente, para iniciar el contacto con grupos infanto juveniles vinculados a grupos de jóvenes transgresores y más adelante a pandillas juveniles. Hoy se ocupan de grupos transgresores y pandillas juveniles pero también de grupos en alto riesgo de conflictividad potencial.

 

En orden cronológico, las primeras actividades se realizaron en la calle: juegos recreativos, deporte, expresión artística en distintos géneros. Todas estas actividades “ganchos”, que  permitían el acercamiento y la construcción de lazos de confianza que favorecían la asimilación y sobre todo los procesos de reconversión o reconstrucción de los participantes, así como una enorme motivación para la participación a favor de sí mismos y de sus pares. Es un proceso de construcción de las salidas con los propios jóvenes y no un modelo asistencialista en donde los adultos dicen a los jóvenes lo que deben hacer.

 

Actualmente el modelo se basa en la instalación Centros de Desarrollo Humano y Tecnológico que accionan como compresores y aglutinadores comunitarios.

 

La persona doliente, es el fundamento del trabajo de calle, reconstruir junto a él una manera mejor de ver la vida, dar sentido a su existencia, romper con el odio, la autodestrucción, el sin sentido de vida, ver que la vida vale, en la medida que él como persona descubre que vale y que  “el nosotros” hay un camino más fácil para llegar a la paz, la vida y la felicidad[1]



[1]El Hombre Doliente. Durante la II Guerra Mundial, Víctor Frankl estuvo recluido por su condición de judío en los campos de concentración nazis de Auschwitz y Türkheim, y tuvo que soportar con toda la crudeza su infrahumana brutalidad. Pero paradójicamente, fue en estas horribles situaciones límites donde adquirió plena conciencia del sentido y dignidad de la vidahumana y del valor del sufrimiento, aportándonos, con ello, una gran dosis de optimismo y esperanza respecto a que la vida humana vale la pena ser vivida. Es por ello, que el psiquiatra vienés posee la suficiente autoridad moral para hablarnos en diversas partes de sus obras de la difícil cuestión del sufrimiento, tanto físico, psíquico o moral, como ineludible realidad humana. No obstante, en la mentalidad de amplios sectores de la sociedad occidental se concibe como un hecho absolutamente incomprensible, motivo por el cual se pretende rechazarlo por todos los medios al desconocer e ignorar su enriquecedor significado y la fecundidad de su sentido. Frankl considera que cualquier tipo de sufrimiento y de sacrificio que la vida nos depara, será aceptado con fortaleza por el ser humano, si sabe que detrás de él hay un sentido que puede iluminar su significado: El interés principal del hombre, es el de encontrar un sentido a la vida, razón por la cual el hombre está dispuesto 
incluso a sufrir a condición de que este sufrimiento tenga un sentido.





 









 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



Los Centros de Desarrollo Humano y Tecnológico como ente articulador y de confluencia comunitaria

 

1]

 

“Un modelo que enjuicia la rigidez de la Escuela y cuestiona su funcionalidad y flexibilidad en sociedades liquidas…”

 

 

 

 

Ante la evolución filosófica, organizativa y de servicios comunitarios que a lo largo de los años se viene desarrollando al interior de Grupo Ceiba, se hace necesario reflexionar sobre los alcances efectivos que nuestras acciones vienen  teniendo y los niveles de exigencia que conlleva la evolución constante a la que estamos sometidos.

 

El planteamiento de reconversión  estructural comunitaria que buscamos desarrollar, es el norte que guía la autentica promoción integral comunitaria y su proceso de crecimiento autosustentable.

 

Los CDHT son los medios para la promoción del desarrollo de las comunidades donde trabajamos, de manera que las personas que participan en ellas, se conviertan en protagonistas desde el principio de su propia promoción como seres humanos a través de la reconstrucción del tejido personal y comunitario de todos los actores.

 

 

 

 



[1]

La tesis fundamental que alienta el pensamiento de Ivan Illich es que ninguna de las instituciones tradicionales de la sociedad industrial se adecua a las necesidades reales del mundo actual, por lo que es necesaria una revisión de todas ellas, empezando por la que Illich considera como la más perniciosa: la escuela. Según el radical pensador mexicano, la educación pedagógica sostenida institucionalmente por la escuela tradicional se ha convertido en una mercancía carente de valores éticos, y concebida únicamente como un hábil instrumento para la formación de escolares utilitaristas y competitivos

Para poner fin a esta constante inmersión de los educandos en los dominios de la agresividad materialista, Iván Illich propone el aprovechamiento de otros "canales del saber" que, en su opinión, deberían servir de alternativa a la anquilosada rigidez de la escuela institucional y la política educativa implantada en todas las naciones de Occidente. Y es en este marco concreto donde surge su propuesta pedagógica más radical y revolucionaria, la denominada "corriente de desescolarización", que comienza por establecer de forma tajante que la mayor parte de los conocimientos útiles para un individuo de la sociedad contemporánea se adquieren fuera de la escuela (es decir, en contacto directo con el entorno familiar, las experiencias sociopolíticas y las vivencias culturales). Una vez establecido este principio, Iván Illich propone en su teoría "desescolarizar" la educación, fomentar el aprendizaje informal y potenciar la creatividad del individuo dentro del entorno social en que se mueve, sin someterlo a los rígidos estamentos de la escuela institucional.




“El Centro Cultural no es un espacio
Físico solamente, sino

Fundamentalmente una forma de ser de

La persona en su comunidad
.”



 

¿Qué acciones se desarrollan en los CDHT?


La Recreación y el Deporte forman parte de los procesos de promoción comunitaria que se desarrollan en el centro cultural, ya que es a través de estas dos acciones como se inicia la fusionalidad e integración grupal e intergrupal. Es bueno aclarar que se elimina de estas acciones el concepto de competitividad, por su carga de imposición de unos con otros y sus efectos destructivos en la psicología de las personas que buscan la auténtica organización cooperativa.

 

Integración, buscamos salud mental en la comunidad  y reconversión de los procesos que destruyen el tejido comunitario,  por aquellos que lo regeneran e integran. 

La investigación en sus diferentes formas es otro elemento del centro cultural, necesario para analizar la realidad con mayor claridad y juicio en diferentes áreas  especialmente la social, económica, científica y ecológica áreas que serán una preocupación en el CDHT, esto con el fin de comprender la realidad de la comunidad con mayor amplitud cosmovisional e ir progresivamente superando el mero análisis empírico por el intelectual con respaldo documental.

Es conveniente y necesario contar en el CDHT con un espacio de documentación o biblioteca popular donde la  comunidad no solo llegue con fines de investigación bibliográfica, sino de lectura informativa de carácter general (periódicos, revistas, afiches, folletos, etc...)

Es importante que el CDTH sirva de punto de encuentro informal, de miembros de la comunidad  que busquen desarrollar el análisis y reflexión sobre temáticas culturales y sociales internas o generales.

Pastoral Ecuménica Comunitaria, esta área es  fundamental en los CDHT ya que busca facilitar  en los beneficiados una visión profunda sobre el Misterio de Dios desde el ecumenismo. Su ejecución e implementación se dará a través de procesos pastorales laicos, que se trabajarán en la comunidad y en los participantes al CDHT. Se pretende que el beneficiado viva su fe desde su visión religiosa de forma profunda, sin fanatismos ni sectarismos fundamentalistas, que tanto daño le hacen a la integración de la comunidad.       

Buscamos acercarnos de manera efectiva a las demandas de las comunidades donde trabajamos, enriqueciendo nuestra visión con la experiencia vivida por las personas a quienes servimos.

Grupo Ceiba busca desarrollar un proyecto de organización estructural donde primero, se busca desarrollar  la eficiencia y calidad de los procesos que se desarrollarán en la línea de la autogestión y protagonismo de las comunidades, lo que exige tener una plataforma organizativa, filosófica y financiera adecuada, que resista la propuesta estructural.

Tener clara la temporalidad nos dará el ritmo en que los procesos se deben desarrollar, pero fundamentalmente un  marco de orientación simbólico, que nos coloca ante el reto de trabajar en este nuevo milenio con un Grupo Ceiba preparado mística, filosófica y organizativamente para responder a las nuevas realidades sociales que viven la niñez y juventud marginada por el sistema de exclusión que impera y que no comprende que solo se puede lograr desarrollo y educación en la alteridad, en el encuentro con el otro, en el nosotros.

Para desarrollar un esquema organizativo autónomo en las comunidades y que responda a los procesos de autogestión que se desarrollaran es prioritario generar procesos que a través de los Centros de Desarrollo Humano y Tecnológico que permitan:

a.Atender a través del proyecto las necesidades fundamentales y prioritarias de los  beneficiarios del proyecto.

b.Atender de forma lógica y eficiente todos los presupuestos que se derivan de un planteamiento estructural como el que vamos a poner en marcha.

c.Elaborar una RED de etapas lógicamente concatenadas, para evitar la saturación de acciones en un mismo objetivo, lo que provocaría el desperdicio de tiempo y recursos.

d.Desarrollar un esquema organizativo donde se definan con claridad: los cargos, funciones, e interdependencias.

e.Fortalecer las estructuras participativas a través de una dialéctica de autonomía – responsabilización que haga sustentable cada CDHT.

f.Dotar de recursos tecnológicos diversos, que vayan progresivamente automatizando los procesos recurrentes, para dar lugar a lo esencial tiempo y espacio.

g.Estructurar claramente los niveles de responsabilidades derechos de los participantes en el proyecto,  aclarando desde el inicio los niveles de delegación, coordinación, ejecución y control.

h.Elaborar los criterios generales para la creación y funcionamiento de un Centro de Desarrollo Humano y Tecnológico.

i.Desarrollar procesos de autogestión operativa y financiera en las distintas comunidades donde se trabajará.

j.Fortalecer el proceso organizativo, autogestivo y de protagonismo a nivel comunitario.

k.Desarrollar un proceso permanente de personalización como camino a la integración personal y comunitaria.

l.La organización y capacitación de los grupos participantes en metodologías  participativas de  organización comunal, desarrollo de la memoria social, identidad, género y mística institucional.

m.La implementación y desarrollo en las comunidades donde  atienden los CDHT deben generar acciones que se dirijan a la sustentabilidad.

n.Existencia de perfiles de ingreso para las comunidades, personas e instituciones que quieran participar  en la opción  de Ceiba como Grupo de Desarrollo Comunitario.

o.Elaborar los marcos de orientación de la Pastoral Ecuménica Comunitaria.

p.Existencia de criterios generales del manejo de los bienes materiales y financieros de los CDHT.

q.Desarrollar un esquema general de los elementos que componen un CDHT.

r.Desarrollar un esquema general de los elementos que componen CDHT.


 

¿Qué condiciones previas  se requieren para el logro de los procesos?

 

·  Que exista la capacidad y disponibilidad organizativa para montar un proyecto de las características anteriormente presentadas. 

 

 

 

· Que los mediadores, coordinadores, administradores  y beneficiarios del proyecto se manifiesten       abiertos y anuentes al proceso.

·Que la aportación de ideas y sugerencias  al proyecto se mantenga fuerte y constante.

·Que la modalidad organizativa que se propone sea factible y viable para las agencias de desarrollo comunitario del extranjero, donantes particulares, Municipalidades, Ministerios de Estado con funciones de desarrollo social.

 

 

 

 

 

Instancias organizativas y participativas de los CDHT

 

 

 

Para arrancar con el proceso de formación de un  CCPC  lo primero que se debe iniciar es con la organización de dos consejos de participación, el Consejo de Padres y Madres (CPM) que lo integran 9 personas y que es el electo por los padres y madres  de los participantes en el CDHT o que apoyan al Grupo Ceiba sin participar de manera directa en el proyecto y que automáticamente pertenecen a la Asamblea general de Padres y Madres.

Aparte de este consejo se debe integrar el Consejo Infanto-juvenil (CIJ) que lo integran de 7 a 11 personas quien las elige al igual que el CPM la Asamblea general de infantes, jóvenes  y señoritas del programa.  

Al estar organizados los dos consejos (CPM y CIJ) se procede a integrar el Consejo Superior de Promoción Comunitaria (CSPC), que a su vez se convertirá en la base fundamental y gestora  de la organización del Centro Cultural en su comunidad. Este consejo será integrado por 4 miembros del CPM, 4 del CIJ y un Mediador del Grupo Ceiba quien apoyará, orientará  y velará por mantener la mística y visión del Grupo Ceiba, así como la asesoría para cada consejo en particular.

 

 

 

Al integrarse el CSPC ellos internamente se organizaran, quedando el mediador de Ceiba como vicepresidente del consejo, esto por razones de continuidad en ausencia del presidente. Luego de estar organizado el CSPC inicia los procesos de capacitación, organización, diseño y gestión de proyectos que viabilicen el CDHT en todas sus necesidades de funcionamiento (todo esto se dará en línea procesal y con el apoyo de Ceiba). Además de esta  organización  los miembros de los diferentes CsSPC  integraran automáticamente  la Asamblea  General de la Asociación Grupo Ceiba (AGAGC), que a su vez se encuentra también integrada por el Equipo Técnico Pedagógico y Administrativo, el Director General del Grupo Ceiba y su equipo de coordinadores de área.

 

 

Es la AGAGC la que a través de sus diferentes participantes eligen a la Junta Directiva de la Asociación Grupo Ceiba (JDAGC). Esta Junta Directiva la integran los presidentes de los CsSPC de las diferentes comunidades donde Ceiba está trabajando, 2 miembros del equipo técnico -pedagógico, 1 miembro del equipo administrativo y el Director General.

En la escala de organización aparece al final el Director General (DG) no porque sea su función de menos importancia, sino porque es la esfera más ejecutiva de la organización en general y que a la vez encabeza junto con su equipo técnico de coordinadores (calle, educación, empresa educativa, contable /administrativa), el afinamiento y análisis de  líneas generadas desde los distintos grupos organizados que componen el organigrama invertido del trabajo comunitario del grupo.

 

 

 

 

“Los CDHT son la expresión real de la promoción del desarrollo de las comunidades donde trabajamos; de manera que las personas que participan en ellas, se conviertan en protagonistas desde el principio de su propia promoción como seres humanos a través de la reconstrucción del tejido personal y comunitario de todos los actores.

El Programa “Plataformas de Paz Urbana”

 

 

 

El objetivo de este programa es contribuir en la construcción de comunidades urbanas de paz en áreas de alta conflictividad a causa de la violencia, miseria, exclusión social, presencia de estructuras de crimen organizado y narcotráfico.  Estos obstáculos, han dejado crisis en los ámbitos social, económico, político a nivel nacional y  afectan de manera directa a las poblaciones más vulnerables como la Niñez y la Adolescencia quienes son un punto clave para la evolución del cambio de las problemáticas antes mencionadas. Partiendo de éstas problemáticas se consolidan las “Plataformas de Paz Urbana”  conformadas por ocho comunidades ubicadas geográficamente en los Centros de Desarrollo Humano y Tecnológico (CDHT), dos  unidades móviles, llamadas “La Burrita de la Paz”.

“Plataformas de Paz Urbana” es un programa de Grupo Ceiba, que está enfocado a la creación de espacios “libres de violencia”, con involucramiento comunitario  para crear un ambiente de protección dentro de las  poblaciones vulnerables y en alto riesgo. Tomando como ejes transversales la mediación del conflicto, anticipación a la violencia,  justicia restaurativa y el Sistema de Protección de la Niñez y Adolescencia contemplando  un conjunto de principios, normas, políticas, actores sociales, instituciones procesos y medidas interdependientes que conforman una estructura para garantizar la prevención, el cese de amenazas y la restitución de derechos violados a la Niñez y Adolescencia partiendo desde el interés superior del niño, su opinión y su identidad cultural.(El sistema de Protección de la Niñez en Guatemala UNICEF 2009)

 

Las “Plataformas de Paz Urbana”  buscan la modificación cultural respecto a la concepción del tratamiento del conflicto y en particular  de Niños y Adolescentes, sujetos plenos de derecho en la transformación gradual de las prácticas socioculturales, basados en el enfoque de Juan Pablo Lederach.

 

El programa “Plataformas de Paz Urbana” analiza los planos Personal, relacional, estructural y cultural:

 

·En el plano personal se interviene proporcionando herramientas para que las personas puedan identificar y manejar  emociones, actitudes y formas de solucionar conflictos.  Más allá de la actitud se refiere a la interrelación personal,  cómo responden, se expresan y reaccionan entre ellos.

 

·En el plano relacional se analiza los modelos de comunicación desde la familia como ente formador de la personalidad e interacción social de los niños,  cooperación, toma de decisiones, mecanismos y manejo de conflictos.

 

·En el plano estructural se analiza las condiciones sociales como desigualdad, inequidad, desventajas de edad, de género, religiosidad, identidad racial y estigmas.

 

·En el plano cultural se identifican los modelos culturales que parecen tener un impacto positivo o negativo sobre la forma en cómo es entendido, enfocado y manejado el conflicto.


 

 

Dentro de la comunidad se pretende lograr la formación y articulación de una red de entidades comunitarias convencionales y no convencionales, que fortalezcan el cumplimiento de las leyes que protegen principalmente a la Niñez y Adolescencia. Como elementos del marco integrado de construcción de paz urbana se identificaran los casos de violencia, conflictos y de mediación, para actuar dentro de procesos de crisis con la debida pertinencia y basados en una estructura de trabajo flexible e integral. En el marco integrado de trabajo identifica cuatro niveles a los cuales las actividades de los constructores de paz están dirigidas: problemas, relaciones, subsistema y sistema.

 

El trabajo se inicia conociendo quienes son las personas a las que los constructores de paz tienen acceso y quiénes son líderes o lideresas positivos o negativos de la comunidad o de un sector de ella.   Trabajando a ese nivel se logra efectuar un cambio estructural o cultural a pequeña escala. Para que esto se lleve a cabo es necesario realizar un diagnóstico de las comunidades donde se implementarán las “Plataformas de Paz Urbana” investigando variables históricas, geográficas, demográficas económicas, psicográficas, conductuales y culturales, para conocer a esos actores de cambio o potenciales factores para el cambio.

El monitoreo y evaluación  de los círculos de influencia se realizará a través de un seguimiento a los resultados y verificar  si el programa está teniendo la influencia deseada, llevando un control por medio de indicadores que permiten evaluar si los conflictos potencialmente violetos están siendo mediados adecuadamente.

Dentro de los objetivos de las “Plataformas de Paz Urbana” se encuentran como eje principal, la anticipación o prevención de la violencia entre y contra jóvenes.  Tomando en cuenta la identificación de la brecha entre, el debe ser y el ser del Sistema de Protección de la Niñez y Adolescencia en Guatemala, las Plataformas serán espacios accesibles, descentralizados e incluyentes, que promoverán las medidas en donde se cuente con la participación e involucramiento de todos los actores sociales que pueden intervenir en el sistema de protección desde los actores locales hasta las redes interinstitucionales que se alcancen crear.  Todo esto de una forma gratuita, confidencial e incluyente.

 

 

Mediante el conjunto de acciones a realizar en las plataformas dentro del marco de  la Ley PINA, se busca  proteger a la de Niñez y Adolescencia del riesgo del reclutamiento, participación en grupos armados y delictivos, del maltrato, agravios, de todo tipo de explotación, abusos, uso ilícito de drogas, y de la amenaza o violación de sus derechos. Se trabajará con los padres, niños, adolescentes y actores comunitarios a nivel participativo con el fin de  sensibilizarlos sobre los derechos de la Niñez y la Adolescencia,  como parte integral del trabajo de intervención se informará a los niños, niñas y adolescentes de igual manera sobre sus obligaciones para que los mismos se involucren en su defensa.



 

En las “Plataformas de Paz Urbana” se  mantiene la actualización en lo referente a las regulaciones legales que afectan los tipos de conflicto que pueden ser mediados, identificando cómo las posturas culturales y sociales hacia la mediación afectan la efectividad de las plataformas. Monitoreando nuevos testimonios relacionados a la mediación que podrían influir en las percepciones locales del centro.  Mientras el centro de mediación no pueda controlar éstos factores externos, necesita poder responder ante cambios en éste. Se realiza un seguimiento a las plataformas según el uso estratégico de los recursos.  Se buscará la colaboración de asociaciones estratégicas para alcanzar los objetivos y estando consciente del cambio de los modelos de violencia local y regional.

 

Dentro de las “Plataformas de Paz Urbana” se utilizarán diferentes herramientas planteadas por Lederach entre ellas el mantener un diario donde se recolecten todas las experiencias, elaborar un cuaderno de teorías, colección de refranes, proverbios o reflexiones populares significativas de las comunidades, añadir a los informes reflexiones o una teoría curiosa o ideas que valgan la pena probar.  Garantizar la confidencialidad de las mediaciones, observación continua de cambios de actitud o comportamiento de las comunidades.  Todo ello a través del monitoreo y evaluación de los procesos.

 

De las herramientas planteadas se desarrollan las estrategias, acciones y prospectivas como la Anticipación al Conflicto que guiarán el desarrollo de Plataforma de Paz Urbana.

 

Importancia del Modelo de Paz Urbana en la estrategia de Grupo Ceiba

La  violencia afecta fundamentalmente a los jóvenes de la segunda generación urbana quienes están expuestos a unas altas expectativas de consumo que no pueden satisfacer por los medios proscritos o “lícitos” por la sociedad, y quienes ven en la violencia y el uso de las armas de fuego un medio para construir su identidad como hombres y lograr medios económicos para satisfacer sus aspiraciones y demandas de nivelación social es una de las primeras variables a considerar al momento de hacer nuestras intervenciones en comunidades violentas y marginalizadas.

 

Este proceso de violencia delincuencial y de transgresión se ve acompañado de un incremento en la violencia y brutalidad policial, todo lo cual tiene grandes costos psicológicos y económicos para la población, costos y daños que se ven agravados por la desconfianza e ineficiencia del sistema de justicia  en el país.

 

La construcción de la paz sostenible consiste en transformar un sistema de guerra o de conflicto abierto o de baja densidad caracterizado por relaciones violentas, hostiles y profundamente divididas en un sistema de paz caracterizado por relaciones interdependientes y justas con capacidad para encontrar mecanismos no violentos de reparación, expresión y tratamientos de conflictos, en los que la  anticipación de la violencia se diseña como una estrategia de acción metodológica prospectiva que pretende reducir el riesgo de violencia combinando técnicas de análisis e inteligencia social: colectiva-comunitaria basadas en el modelo de plataformas de paz urbana.

 
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